Hoy decidí que voy a escribirte, porque hace tiempo no le escribo a nadie, más allá de banalidades y mentiras, palabras que caen como llanto de poemas cuando no hay buenas ni nuevas historias. Te escribo sólo un par de lineas, tu existencia me asusta y me envuelve, me angustia y me intriga.
eres como un libro blanco y ligero, eres como una taza de té en invierno.
me gusta tu voz.
me doy cuenta de que la mayoría de mis acciones son sinsentidos, pero me arriesgo, y aunque sin valor, emprendo aventuras en las que arriesgo incluso mi seguridad en su más puro estado.
creo que de una u otra forma, escribir es volver a empezar; que no es terapia, pero es saludable y accesible, y que mi mente del porte del cielo ya no quiere más complicaciones.
quiero encontrarte, y quiero vivir más de lo que he vivido, quiero vivir por tí, por nosotros y por mi vida misma, por razones para vivir.
me siento tonta y me siento suave, me queda, creo, una semana, y contando para seguir creyendo que no hay nada en qué preocuparse.