lunes, 22 de diciembre de 2014

yo no creo que vaya a funcionar.

No creo que funcione conmigo. Pienso en "¿dónde te imaginas en dos años, en cinco, en diez?" y me veo aquí: mismos dedos con las uñas que me he dedicado a morder por quince años sino más, los mismos ojos que miran a la pantalla con cansancio, quizás gafas sobre mi nariz, las mismas ideas sin acabar jamás plasmadas en hoja y el mismo dolor detrás de la lengua cuando me pongo triste por ninguna razón.

No creo que funcione contigo. Pienso en "¿qué estás haciendo?" y tú dices nada cuando estás en otra ciudad en medio de la noche coreando gritos con un millón de extraños. Pienso que te imaginas en dos años fuera de tu casa, viviendo solo, en cinco o diez has encontrado el amor más veces que yo y te has comprado un perro y has fumado tanta hierba que tu voz ya no es la misma de hace diez años. 

No creo que funcione con nosotros, porque tú tratas con demasiada fuerza y a mí me interesa intentar que las cosas no funcionen, porque tú necesitas dejar un sitio y yo no pertenezco en ninguno, porque quieres ir a donde hace calor y yo odio el verano, porque conoces todos los lugares demasiado bien y yo aun me pierdo en mi ciudad natal, porque te gusta fumar y a mí me gusta beber, porque estoy aquí y tú allá, porque de noche digo te amo y no me crees, porque dices te amo y ya no te creo. 





lunes, 8 de diciembre de 2014

el amor aporrea

Te apodaría como el más abusivo de los hombres de mi vida, de todos los hombres malos que he conocido, que he amado, que he odiado, con los que he cruzado miradas, eres el peor de todos. Y creo firmemente que nos merecemos pues el dolor que me traes a mí lo recibes tú también. 

El amor aporrea, dicen acá, y yo creo que entiendes: te miro de lejos y el espacio entre nosotros siempre se agranda, me buscas de noche y la diferencia horaria hace que mi ánimo después de las doce sea horrible, te busco los fines de semana pero tú siempre tienes mejores planes que yo. Yo nunca puedo ser parte de los planes. 

Pasamos demasiado tiempo planeando, y todo sale mal, y tengo miedo de que ahora, tan cerca, todo vuelva a salir mal porque aunque me estoy esforzando todo es difícil si no imposible. Ojalá pasáramos menos tiempo planeando y más tiempo en silencio sabiendo que estás ahí, sin sostener el teléfono en la mano, mirándonos la cara. Odio los teléfonos y odio los aeropuertos y todo lo que me trae cerca de tí odio. Y es difícil pero lo elijo.

El amor no mata, dicen acá, pero aporrea. Y yo sé mejor que nadie. 

martes, 2 de diciembre de 2014

Carta abierta al hombre guapo de la facultad.

Han cachado Carta Abierta al Hombre de mi Vida? Donde la mina le escribe todos sus sentimientos bonitos a un hombre maravilloso al que aun no conoce? Ya, por ahí va la idea pero no mucho. Creo. No estoy segura porque en realidad nunca terminé de leer la cartita. 

Esta es mi carta abierta al hombre guapo de la facultad. Creo que debería contar cuál es el brillo de este hombre y cuál es la razón de esta carta. El brillo de este hombre es grande: hombre presidente del Centro de Alumnos de la facultad de Inglés, hombre que en todas sus fotos de facebook sale terriblemente feo pero en vida real es maravilloso, alto, morenito, de sonrisa bien armadita y con voz de esas que hacen cositas pasar en mi interior, cositas del tipo ojalá me hiciera clases de gramática sólo a mí y atracar en un escritorio, hombre con parada amplia que inspira respeto, hombre que se ofrece a hacer clases a sus compañeritos. La razón de esta cartita es el poco tiempo que queda de este hombre en la facultad, está en cuarto y (si le va bien) ya no va a ir a a la U diariamente, lo que significa que la recreación de mirarle la carita cuando viene y el poto cuando va, se acaba. Esto me entristece por dos razones: la vida universitaria no es tan emocionante todos los días y a cada rato, e hiperventilarme por razones tales como un hombre que me hace querer colgar los calzones en la punta del campanil, me hace feliz; la segunda razón es que la alegría bonita que aun me liga a la yo de sexto básico a la siga del Emo, se acaba también. Por eso, hombre del nombre inventado, en esta carta quiero darte las gracias. Gracias por estudiar en biblioteca, gracias por convocar asambleas, gracias por a veces usar esa boina culiá fea, gracias por los días que usas camisa, gracias por no manifestarte emparejado por lo menos en las dependencias universitarias, gracias por todos los momentos woop woop en los que mis calzones terminaron en el cubo cinco al verte pasar. 



Disclaimer: mi corazón no tiene dueño, lo que siento por el hombre guapo es solo calentura.