A mí misma,
si necesitaras un abrazo, o dos, o tres, te los daría, porque has sido fuerte y estoy orgullosa de lo que has logrado. Estaré contigo siempre, y ya no es como hace un par de años, en el que te negué las puertas a mi corazón o a mi mente, quiero tomarte de la mano y decirte que todo estará bien. Una decisión apresurada te juega en contra, necesitamos tiempo, para reunirnos en el centro del caos, y apretarnos las cabezas una a otra, mantenernos en una pieza, secarnos las lágrimas, juntar las esperanzas y colar los recuerdos, te necesito en una pieza para volver a intentar.