es febrero y se ha terminado. luego de tres años en serio se terminó, lo sé porque fui yo quien dijo no más, lo sé porque sentí bajo la piel llenarme de locura, lo sé porque elegí por el bien de mi cabeza que ya no era posible. lo intenté varias veces, hablar contigo, pedirte las mismas cosas, y supongo que los planes de este verano fueron el punto en el que se acabó la esperanza, y para ti llegó la tranquilidad, el ya no lidear conmigo diciéndo uno y lo contrario y llorando y gritando y acusándote por todo lo que haces y lo que no.
supongo que es un proceso doloroso, el proceso que me ataca por las tardes cuando necesito tomar mi bicicleta y arrancar de todo, cuando pedaleo y llego a la universidad aunque allí no hay nada porque es febrero, porque no estoy mirando mi teléfono, estoy escribiendo en mi diario, estoy dibujando en mi cuaderno, he decidido dejar de mirar el teléfono y allí donde se vive la vida real no hay nada, y las lágrimas se caen por mis mejillas y me caigo en el pavimento y la verdad no me importa.
supongo que es mejor que pase ahora, en febrero, y así quede mucho tiempo aun para mejorar este año, para emborracharse suficientes veces para olvidar mi nombre y tu cumpleaños y las ideas de tí de las que estoy enamorada.
no sé cómo redactar más, sé que fui clara, sé que entendiste, sé que te diste por vencido y sé que yo también.