jueves, 16 de febrero de 2012

huesos.



2012.

el peor verano de mi vida.
o invierno, recordaría, en mi vida paralela cuando ya viva en Madrid, Tokyo o Essex.

Hace un rato estaba prácticamente desesperada, pero creo firmemente que las horas de terapia de relajación surgieron efecto en mí, y ahora estoy calmada y respiro en tranquilidad. Sobreviví a la decepción, al dolor punzante en mi pecho, en mi cerebro, el pulso vivo en el interior de mis muñecas, mis uñas arañando la piel que alcanzaba mi espalda, mis pies golpeando contra la pared. 
Mi médico dice que ya no tengo ni esquizofrenia ni epilepsia ni trastornos derivados. Aun. Pero deduzco que sigue habiendo algo mal, aun cuando yo no puedo figurarmelo. 
Me siento como me sentía hace un año y un tiempo. Como si todo este tiempo hubiera ido a pérdida, y creo que eventualmente estaré bien, sin si quiera tratar con demasiadas fuerzas de encontrar algo o alguien a quién aferrarme. 
No quiero herir a nadie, precipitadamente, por lo mucho que necesito la atención de todos en general. Y no quiero ser herida por nadie, es por eso que no espero nada.
Supongo... 
Sé que la decepción se ha ido.
No he sido reemplazada, en eso no hay mérito. Hay que vivir con mi recuerdo. Lo aseguro.
No es soberbia ni ego, pero estoy segura de que vas a vivir con mi tortuoso recuerdo aun cuando tu vida sexual sea maravillosa, o si quieres jugar al tonto romántico empedernido que quiere volver a tener una conexión con alguien. Pero estás tan perdido, esperando que pase rápido el tiempo para poder reunirte con los que extrañas, que están alto en las estrellas.
No tengo ganas de escribirte más...
Es fácil leerte la mente.
Y lo haría, pero no vales la pena.
Nadie vale mucho la pena, en absoluto.
Después de todo venimos del polvo.
Dudo mucho que logres tus metas, dudo mucho que la vida te muestre su lado bueno y sano, y yo ya no sigo allí, entre las sábanas, ni esperando fuera de la puerta con lápiz labial. 
No creo necesitar mucho. Tengo bastante.
Y al final del día, soy feliz.






miércoles, 15 de febrero de 2012

thigs i adolize to death and beyond.



haciendo del mundo un lugar mejor desde el 2008.

gracias a todos por hacerme mucho más que feliz.

por estar ahí aun cuando se me escurre entre los dedos la realidad.


martes, 7 de febrero de 2012

#4

LO SIENTO REALMENTE POR PONER MUCHAS FOTOS MÍAS EN TODAS PARTES PERO ESTOY PROFUNDAMENTE ENAMORADA DE MI PELO.

y si quieres suicidarte 
yo podría dispararte
y también acompañarte
al infierno
a cualquier parte.



no me rindo.
me niego a rendirme.
a caer o a ceder.
tantas batallas que aun enfrentar, tantos silencios que compartir, tantos recuerdos que compilar aun, tanta luz que necesito opacar, que tu risa deje de resonar en mis pesadillas, que tus brazos tibios no sigan arropándome entre sueños.
me siento revuelta. siento que voy a explotar entre sentimientos encontrados de odio y desesperación, y desencanto y lealtad que no puedo negar, mientras me recuerdo a mí misma que cuando recuerdo las cosas, todo fue de mal en peor. que todo se distorcionó. que lo errado está mejor en el fondo de mis cajones, que no soy muleta, pero debo superar el miedo a encontrarte en las esquinas, a seguir caminando confidente, sola, y feliz, simplemente complacida, desconfiada, los lazos rotos, todo olvidado, nosotros descartados.
definitivamente te estoy borrando de las cosas, aunque sigues allí. confío en que no tendré que volverte a ver o hablar. que las promesas están olvidadas. que el amor es una ilusión, después de todo, toda la desilusión es lo único que nos queda.

“si no hubiera sido por tu amor, aun yo seguiría estando enfermo.”



#3


tengo la necesidad demencial de correr hacia a tí y decirte que todo va a estar bien.
de recorrer las calles, de ver todo quemarse, de ver todo derrumbarse, de sentir la muerte cercana, de la inexistencia, de vomitar recuerdos, de vivir aventuras, infinitas, de luchar contra todos los dragones del reino para ser digna de inclinarme sobre tu rostro. de inhalar tu sufrimiento, de azotarnos las cabezas contra el piso por todo lo que hemos hecho mal, por sentirte mi propiedad como yo siempre sentí que pertenecía a las palabras y a los silencios que abundaban entre los kilómetros de piel que quedaban por recorrer.
TENGO SUERTE DE TENER AMIGOS.


no me cuenten, no me digan, no quiero saber si ahora es más feliz tu vida.

#2

DE LAS COSAS RELEVANTES QUE PASARON ESTE DÍA.


#1


vida culiá.

#2 SE CAYÓ TUMBLR.


#3 ME ACORDÉ DE TÍ.


i dont even wanna go out.

Y ME AMURRÉ.



es que me decepciona.
es que me desespera el hecho tragicómico en el que targiversas las realidades.
me es tan despreciable cómo no puedes tomar el peso de las palabras que despilfarras como si fueran tus desprecios de siempre, tus cálidas respiraciones en mi cuello, tus gritos de celos, tus ironías que buscaban defectos. 
ya me veía yo, cayendo ante la tentación de arañarte, gritarte, vomitar ácidas palabras, reprenderte, enseñarte el camino, tomarte de la mano, mostrarte que estás mal. Y arrepentirme, cómo iba a arrepentirme, en el proceso y el resultado, aun cuando me repetía un millón de veces que superar el pasado y traer la calma era lo que necesitaba. 
A veces no quiero recordar el clima, y quiero volver al lugar frío en el que medio vives y medio no existes, y te embriaga la inconciencia y tu mayor afán es ver las luces caleidoscópicas que se producen en el interior de tus cansados párpados.
Quiero que vuelen las estaciones, no quiero saber nada, quiero olvidar por completo y de hecho creer que es posible el camino hacia el completo olvido… tal ironía… pero a quién le importa.


"hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado”

capítulo 93, Rayuela, Cortázar.




tamaraisfree:

-.-




#1

RESOLUCIONES FILOSÓFICAS DEL AÑO, LA SOPA/ARROZ CON POLLO/COSAS NUEVAS


Realmente me he sentado y recapacitado en el hecho de que si se aprueba la Ley Sopa voy a perder a las mejores personas que han aparecido en mi vida, gente sin vida que se dedica a darle el gusto a gente mucho más sin vida a perder el tiempo inconcientemente felices, los vloggers, en serio, hay una página, anda a darle click, y los mil y un tumblrs a los que llego cada día y pasan mil páginas y no puedo dejar de seguir con el scrolling y sentir que estoy llegando a tener una conexión íntima con el blogger… igual sonó raro. En fin, si se aprueva esta ley muy estúpida mucha gente como yo, como, como tú, y como ella, como él… como todos nosotros que nos encontramos perdidos flotando en la infinita nebulosa de la internet, nos quedaremos sin tumblr, youtube, facebook, twitter, tumblr, ¿dije YOUTUBE? no sé ustedes, pero yo soy totalmente dependiente de estos sitios como lo fui alguna vez de la tele… hasta que tuve internet.
Como sea. Hola. Bienvenidos a mi segundo blog. Yo solía ser la Camiespacial, pero luego de cuatro meses sin acceso a internet, fuera de mi casa y consante pérdida de conciencia, mi blog no me dejó publicar más. Y luego vinieron los truenos y relámpagos que siguieron a la tormenta, y todo lo malo que nunca puede ser peor, y termina siendo nada más y nada menos que ridículamente mucho peor de lo posiblemente imaginable…
Escribiendo desde el campo, como es poco usual, pero una linda sensación de bienestar y plenitud al estar lejos del mundo del internet y toda su mierda… Aun cuando esta mierda puede traer buenas cosas con ella, Dallas Green y su posible aparición en Chile éste abril, y Gonzalo, quién marcó con un corazón el lunes 23 de enero, cuando vuelvo a mi ciudad, y planearemos vernos. No quiero hacer una típica alusión al tema. Quiero que todo vaya en calma, y que sea su curso según deba serlo, sin presión. Quiero disfrutar. Estoy probando esto nuevo, algo llamado vivir, e ir más allá de existir, disfrutar cada segundo, aun cuando sea caminando por un hermoso prado, o frente a la computadora, cuestionándome la vida como es mi constante… Disfrutar, ser feliz, llanamente.
Hoy fuimos un santuario, cerca de Ranco. No entiendo cómo todo es tan infinitamente y a la vez complejo e inexplicablemente hermoso, en toda su simpleza.
Creo que es hora de comenzar a comprender que ésta vida mía es una bendición. Que hay gente que está ahí, lo ha estado siempre, y que es hora que deba apreciar y dar gracias por estas cosas simples e inmensas. La gratitud y el desinterés son claves para encontrar ése lugar de paz en uno mismo.
Creo que cuando la naturaleza llama, todos somos sobrevivientes. 



hola


¡HOLA!

photo collection '12 I



"mis semejanzas con Frida" fue una buena clase que rescatar.




muchacha ojos de papel
a dónde vas, quédate hasta el alba.
muchacha, pqeueños pies
no corras más, quédate hasta el alba.
no hables más muchacha,
corazón de tiza
cuando todo duerma
te robaré un color.




photo collection '11.





Pasaba todas las tardes, todas las noches, en cada esquina, a cada segundo. Toda una encantadora forma de ser, tan derrochador, tan cariñoso, tan especial, único. Simple y espeso, tu corazón secreto, ¿qué pasa? No te asustes, si eras tú quien enfrentaría mis miedos, y te has ido con ellos, pequeño hombre con tu pequeño corazón secreto. ¿Por qué tan misterioso ¿por qué tan serio? ¿por qué tan actúas? Déjalo entrar en tu pequeño corazón, el mismo sentimiento que estás tratando de concebir, es el que estás tratando de revelar, ve, dile cómo te sientes. Diles que estás asustado, que estás solo, y que quieres estarlo porque eres demasiado bueno para todos. Diles que estás solo porque tú lo quieres, grítalo en sus caras, a todos les importa. Dispárcelo, compártelo, esta soledad, pocos podemos llevarla, y tiene que ver con el hecho de que tú no puedes llevarla solo.
Y pasaba todo el tiempo, era contagioso, doloroso, precioso.



Querido Jota.

¿Y quién quiere quedarse atascado en un lugar donde no se puede ni siquiera sonreir? Mejor dormir, mejor reir, mejor oír, mejor vivir. Aun así no se puede dar la otra mejilla a estos problemas que acosan de noche, dolor de cabeza, lágrimas al filo de las pestañas. Es que soy muy pequeña para estar así de vacía, aun cuando en mi mente tenga cuarenta sigo sin saber suficiente, y este mundo va contra la corriente, pero yo no nado, ni floto, ni me dejo llevar.
No lloro, yo riego, ni río, soy un sol, ni amo, ni odio, por tí doy todo lo que soy. Porque no soy nada.
Pasará, quedará en el tiempo y seré quien siempre fui, o quién siempre debí ser, diferente de ayer.
Pasará, porque tengo mucho tiempo en mis manos y me gusta desperdiciarlo en el piso leyendo y escuchando mezclas o pintando con los dedos, cayendo sobre las paredes y saltando en los charcos.
Pasará, porque extraño el invierno y voy a volver a recordarlo aun cuando sea el más frío de todos los recuerdos.
Pasará, mientras aun tenga papel y tinta y un cerebro que exprimir, vida para vivir, música para escuchar y alguien que me recomiende películas de mi gusto.



y ahí estaba yo, en medio del piso, ya no me entretenía la pantalla ni los libros ni la música ni nada, sólo quería mirar el techo por un rato. Desde lejos, sostenerte la mano, vamos a meternos en ácidos y a amar y sentarnos en un círculo pequeño y pensar en qué va a pasar desupués de morir. Pienso en tí y luego pienso en tí de nuevo, por qué no ¿nock me out por un rato? No se pone mejor hasta luego de un rato. Me gusta la forma en que sonríes, y quiero estar allí donde tu corazón es feliz, sin dudar, podría ser tu nación, aunque nada es mejor que el hogar, ellos dicen. Podría ser dulce y un poco más dulce, podría estar allí donde tu corazón sonríe. Hablar, callar, y volver a estar allí en el piso cuando ya es muy tarde para que nos entretenga nada más. Me gusta cuando me haces pensar, y me gusta tu liberalidad, me gusta cuando llueves, me gusta cómo eres, no creo que tenga que decir nada al respecto.
Últimamente tengo mucho que decir y nadie a quién decírselo.




no me lo podía creer...




...yo te abrí mi corazón y mi cabeza.


en algún lugar, tirado en alguna esquina de tu habitación, entre las sábanas de tu cama, entre la ventana y el piso.



Tú sabes que no puedo ver porque estoy aterrorizada, y los espasmos no se van, el miedo no me va a dejar, y tú que has decicidido irte, y yo que deseo que estos escalofríos por la noche se vayan, pero sólo se hacen más fuertes. Quisipera expliccarlo, pero es que ni siquiera comprendo, por qué decidir dejarme, yo me quedo, y voy a todos ésos lugares que a los que dijimos que iríamos juntos, y la rabia me invade, y la tristeza, y luego lo olvido, porque qué más se puede hacer.



del día que saqué todas mis pastillas y pensé tomarlas todas con un sorbo de ron.

soy un abismo.



"-cuídate"-, era una linda forma de acabar con todo, porque ya no era Ésa Chica, ni la chica de Matti, era solamente yo."

estoy entre esto y explorar ODD's y explotar.
no sé, quizás estamos apenas empezando, años de experiencia y entre todas tú has sido la más vulgar, cuáles son tus principios para pedir algo que dure, que sea propio y perfecto. cómo, cómo. ¿cómo lo haces?



me gusta cuando duele.



e n d

lunes, 6 de febrero de 2012

era casi dosmildoce IV



Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a tí.
- Friedrich Wilhelm Nietzsche-




Y aun así cuando hacía demasiado calor en las noches quedaban cosas por las que sonreír. Un lugar lejos de la ciudad con escencia a matanzas, Villa Baviera es un lugar de otro mundo. Misery, de Stephen King, un nuevo mejor amigo. Nuevas experiencias literarias y lápices de que irradian emociones en cursiva y escupen tinta como si el mundo se fuera a terminar. Y mi cactus tiene una flor. Esto es todo muy maravilloso. Siempre voy a ser tu propiedad, entre cadenas, casi de seda. Piel de cerezas y aroma a paciencia. Siempre fui yo la primera en decir no. Déjame llevarte a lugares que ya conoces. Sueña conmigo, las opciones son muchas. Estás destinado a volver a abrir los ojos, no a desaparecer. Yo estoy justo aquí, si me necesitas, porque no soy un guía, pero puedo llevarte a lugares que ya conoces. Déjame llevarte de vuelta. Una vez creí en cosas ciertas, miradas a los ojos, un minuto perfecto y ahora es aquí. Es que todo esto es tan maravilloso. 

era casi dosmildoce III


de buscar alternativas para evadir recuerdos.




Al cruzar la puerta de abordaje  no me sentía segura lista para dejar todo atrás,
aun sabiendo que comenzar una nueva vida en un nuevo lugar era lo más saludable que podría hacer. Mi equipaje de mano colgaba de mi brazo al compás de de mis pasos livianos sobre la alfombra. Miré mis pies bajo el abrigo negro que me cubría del frío invernal, bajo el que llevaba un vestido azul simple.

Subí al avión con la mirada clavada en el ticket que llevaba anotado el número de mi asiento. El vuelo 304 con destino a Nueva York. Evadí todas las miradas hasta llegar a mi lugar junto a la ventana, miré hacia la ventana, abajo, las diminutas personas despedían a mis compañeros de vuelo, y yo sabía que él hubiera estado allí para despedirme y poner esa cara de ángel que me haría querer quedar en aquella pequeña ciudad para siempre. Pero todo el mundo, incluso mi terapeuta, creía que lo más saludable era mantenerme alejada de las relaciones de pareja. Yo lo sabía, él lo sabía, todo el mundo lo sabía y era por eso que ahora abordaba el vuelo, para alejarme de él y de todo el escenario complicado en que mi vida se había convertido.

“Estará bien” repetí en mi mente varias veces, cerrando los ojos y descansando mi espalda en el respaldo del asiento. Me esperaban largas horas de viaje y era inevitable que me sintiera indefensa y sola. Nunca había sido de otra manera.

“Estará bien”, volví a repetir, antes de que el sonido de mi teléfono me sacara de golpe de mis pensamientos positivos.  Lo busqué en la cartera y me encontré con un número desconocido.

Contesté cautelosamente.

— ¿Quién habla?

—Cherry... —una voz opaca, intensa, una voz que no tardé en reconocer. No dije nada, aguardé por lo que fuera que él tuviera que decir.

—No puedes irte... —dijo luego de unos segundos de silencio incómodo. Los silencios incómodos eran nuestra especialidad. —No puedes dejarme, cariño...

Apreté los ojos con fuerza.

—Es tarde... — susurré en un hilo de voz.

— ¡No lo es! Nunca lo es...

No podía salirme con esto. Lo habíamos intentado demasiadas veces, sin ningún progreso, pero turbulencias en las vidas de ambos.

—No es hora de tu positivismo. El vuelo está por partir y todo esto va a terminar de una vez.

—No puedes hacerme esto, Cherry, sabes que no puedo hacerlo solo

—Vas a tener que hacerlo —me mantuve firme.

Nunca fui una persona soberbia, pero debía ser fuerte por los dos, ya que él nunca estuvo frente a la realidad. Tomé mi bolso y me levanté en dirección al baño del avión. Estaba entre el primer y segundo pasillo.

—Por favor baja —replicó su voz abatida— Prometo hacerlo bien esta vez. Prometo...

—Basta —lo interrumpí.

Él era testarudo, siempre lo había sido.

—Cherry...

Y es que nunca nadie pudo pronunciar mi nombre en la forma en que él lo hacía, y sus margaritas se dejaban ver cada vez que reía con nuestras tantas bromas. Y no es como si yo lo necesitaba, pero era como un compañero de caminatas y conversaciones e historias y aventuras. Era inigualable. Y tampoco era como si iba a reemplazarlo alguna vez. Su sonrisa tierna y sus ojos azules, su cabello peinado y sus camisas prolijas y siempre planchadas. Incluso la cara que tenía cuando volvía de un largo viaje, y tenía ojeras y caía en la cama exhausto, y yo acariciaba su cabello y le preparaba la cena y llenaba su taza, éramos felices y yo estaba a salvo con él en casa.

Y aun cuando todo era disfuncional y su positivismo iba contra mi naturaleza, lo quería. Y éramos felices así.

Mitchell había comenzado a ver a Tessa a principios de ése mismo año, y dos meses más tarde, con ojos llorosos, me había dicho que lo nuestro había dejado de ser lo mismo.

Y nunca me había sentido tan vulnerable. Incluso aquella noche, cuando entre sus brazos cálidos le confesé que nunca había confiado tanto en alguien.

Ése mismo día él empacó sus cosas y me aseguró que alguien como yo no merecía sufrir por alguien como él. Pero yo sabía que él no tenía la más mínima idea de que en aquella casa había demasiado espacio para mí y mis inseguridades. Estuve sola por días, y si no fuese por Caroline hubiera muerto sola y desquiciada en ese lugar. No podía dormir, ni comer, ni hacer nada realmente, y al mismo tiempo sabía que era la terrible soledad que comenzaba a consumirme. Que él ya no estaba allí, pero su esencia se hacía presente en cada lugar.

—Vas a estar bien— decía Caroline, mientras me estrechaba entre sus brazos trigueños, y el verano daba paso al otoño y el frío se volvía parte de mí y el cuero del sillón que llevaba tantas historias puestas.

—Lo dices porque has tenido el mismo novio desde la secundaria— dije despechada—. Tú no entiendes que Mitchell es lo único que he tenido en mi vida que ha sido real, y me ha dejado por una pelirroja que modela desde los siete.

Rompí a llorar una vez más, con la imagen de él y Tessa en mi mente.

Aquel otoño fue tan triste que daría las gracias de que él no estuvo allí para verme de esa forma. Él siempre daría todo por verme feliz, y ahora se había ido y se había llevado junto a él toda mi felicidad. Mi efímera felicidad.

No creo que fuera posiblemente entendible por el mundo cuánto abarcaba mi amor por él, cuánto lo necesitaba, para sentirme bien, conmigo, con nosotros, feliz, sentirme como una persona. Tampoco creo que alguna vez superarlo u olvidarlo, y lo comprendí entre ese otoño y las semanas siguientes, cuando se apareció en mi puerta nuevamente, con los ojos de cachorro... Se había cortado el cabello, llevaba pantalones oscuros y una camisa azul a cuadros. Siempre había cuidado mucho su imagen, sin llegar a ser un chico engreído u ego maníaco. Simplemente siempre había sido lindo.

Yo iba descalza, despeinada, con una camiseta sin mangas y leggins cubiertos de los pelos blancos de mi gato.

—Hola —dijo él.

Mis ojos se llenaron de lágrimas y me temblaron las rodillas.

— ¿Qué haces aquí? —pregunté, mi voz sonó más áspera de lo que hubiera querido.

—Dejé a Tessa —susurró.

—Oh —dejé salir, sorprendida. En mi mente ellos eran la pareja perfecta, se casarían en Las Vegas, serían felices por siempre y morirían juntos.

—Tú eres a quien quiero —dijo mirándome con una cara aflijida. —Tú eres a quien siempre he querido y he sido un tonto por no haberme dado cuenta antes... Te quiero de vuelta, y comprenderé si ya no es momento de volver, pero yo realmente...

No dejé que acabara y me abalancé a sus brazos desesperadamente. Lo llené de abrazos y besos y juró que nunca volvería a dejarme, y yo le creí. Y es que lo necesitaba tanto...

Dicen que cuando algo se rompe, nunca vuelve a ser igual, y aunque yo no era del tipo de persona que se dejara llevar por lo que los demás decían, decidí que lo mejor que podía hacer era volver a empezar como si nada hubiera pasado.


—No volverá a suceder. No quiero que me sigas. Quiero que me dejes en paz —dije, y en mi mente estábamos recostados sobre el césped escuchando música, un audífono cada uno, sosteniéndonos de la mano. —Estoy bien por mi cuenta. No te necesito.

Algo se apretó en mi garganta, amargo, mentir, pues lo necesitaba tanto como hace un año y más, y lo haría siempre.

Silencio.

Un silencio frío, cortante. Ni él ni yo dijimos nada.

—Está bien —acabó por decir luego de unos segundos que parecieron horas con el teléfono en la mano en el estrecho baño del avión. —Está todo bien.

Y la llamada se cortó, y fue tiempo de que me encontrara a mí misma sola nuevamente. Guardé el teléfono en la cartera y volví a mi asiento en el primer pasillo.

Por el altavoz se anunció el despegue, me ajusté el cinturón y me puse los audífonos. Iban a ser horas de vuelo sola y prefería no pensar en nada. Cerré los ojos y dejé que la música de YACHT me llevara a mi lugar feliz.

De pronto me alarmó el peso de alguien que se dejó caer en el asiento continuo al mío.

Fue una sorpresa, un acontecimiento, encontrarme con su cara.

— ¿Qué haces aquí? —pregunté totalmente confundida.

—Voy contigo —me respondió como si fuese obvio.

No dije nada, me removí el cinturón y me puse de pie.

— ¿A dónde vas? —dijo él, poniéndose de pie frente a mí.

—No voy a ir en el mismo avión que tú.

 —Cerraron las puertas, abordé de último momento.

Resoplé enojada mientras volvía a mi asiento.

—Cherry —susurró—, escucha...

—No quiero excusas. Ni mentiras. Ya tengo suficiente con que me hayas seguido hasta aquí.

Volví la cara hacia el cristal una vez más.

—Yo sé que me necesitas —dijo— tanto como yo a ti, quizás ni siquiera tanto. Te prometí que no te dejaría.

Me llevé una mano a la cara. De hecho así era, llevábamos años juntos. Siempre juntos, ante todo.

—No voy a estar bien sin ti —dijo— Sólo funciono si estoy contigo. Y sé que piensas lo mismo, cariño, podemos ser tan felices. Juntos.

Cómo podía. Cómo usaba las palabras que estaban en mi mente y reprimidas. Lo miré con los ojos vidriosos.

—No va a funcionar —susurré.

—Nunca lo ha hecho —dijo él.

Y estaba en lo correcto. Quizás disfuncional era como funcionaban las cosas para nosotros. No éramos perfectos, pero eso estaba bien. Podríamos vivir así. Hasta ahora, ya lo habíamos hecho.