Te apodaría como el más abusivo de los hombres de mi vida, de todos los hombres malos que he conocido, que he amado, que he odiado, con los que he cruzado miradas, eres el peor de todos. Y creo firmemente que nos merecemos pues el dolor que me traes a mí lo recibes tú también.
El amor aporrea, dicen acá, y yo creo que entiendes: te miro de lejos y el espacio entre nosotros siempre se agranda, me buscas de noche y la diferencia horaria hace que mi ánimo después de las doce sea horrible, te busco los fines de semana pero tú siempre tienes mejores planes que yo. Yo nunca puedo ser parte de los planes.
Pasamos demasiado tiempo planeando, y todo sale mal, y tengo miedo de que ahora, tan cerca, todo vuelva a salir mal porque aunque me estoy esforzando todo es difícil si no imposible. Ojalá pasáramos menos tiempo planeando y más tiempo en silencio sabiendo que estás ahí, sin sostener el teléfono en la mano, mirándonos la cara. Odio los teléfonos y odio los aeropuertos y todo lo que me trae cerca de tí odio. Y es difícil pero lo elijo.
El amor no mata, dicen acá, pero aporrea. Y yo sé mejor que nadie.
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