sábado, 3 de noviembre de 2012

the quiet things that no one ever knows.


He mejorado.

He dejado tanto atrás y estoy, por sobre todo, orgullosa de mí; de las opciones y jugadas, de no necesitar a nadie, de no odiar y de no amar. He crecido, ciertamente, no dejo la soberbia y me quejo por el doble de lo que solía no importar. Tantas cosas ya no importan, no merecen una segunda oportunidad, una segunda mirada ni un segundo pensamiento. Nada es por lo mejor o lo peor, pero para sufrir y vivir. Me entregué ni a la vida ni a la muerte, me empeñé a vivir como un fantasma, por lo menos un año o dos, no sé lo que quiero y no me importa, no tengo sueños ni ideales, estoy dispuesta a fracasar una vez más y a no rendirme en el punto de quiebre, porque estoy tan rota que ya no podría ser peor. Prometo que no me auto medico más, ni me hago daño. Estoy más saludable que nunca, lo prometo, estaría feliz si pudiera sentir algo en absoluto, y por eso es que busco otro tipo de cosas en las que, quizás, con mucho esfuerzo, puedo llegar a lograr algo. Cualquier cosa. Estoy bien, y me gusta compartirlo en silencio y regocijarme en mi indiscreta victoria personal. 

No cuides nada, destruye todo. Cámbialo todo y vive de nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario