domingo, 20 de abril de 2014

Resurreción

Quizás sí debí escribir algo hermoso sobre Yisus hoy porque es pascua de resurreción pero mis enormes problemas magno superficiales me están dando picazón en el cerebro un poco más o menos harto. Estoy contenta en lo mucho que me gusta su atención, estoy feliz de saber que me esperan, estoy feliz de saber que me buscan y estoy feliz de saber que alguien está mirando mis selfies en internet o me está mirando por sobre las ojeras en clases. No sé, no sé, no sé. Anoche ví Joven y Alocada (y la vimos al mismo tiempo y la comentamos por whatsapp con ella), y no puedo aguantarme las lágrimas del final, momento playa, momento rechazo, momento crucifijo cola, momento ándate-a-la-mierda. Y yo lloro, lloro, lloro porque Danielita no se merece quedarse sola, porque yo sé que el amor perfecto es real porque yo creo, creo, creo, no en la biblia, pero en que si no tengo amor nada soy. Lamentablemente.

La aventura más grande hasta los años vividos se hace muy real, necesito ahorrar, necesito hablar con mis viejos, necesito sacar mi pasaporte y hacer las maletas. Estoy feliz. Y tengo miedito, a mi profe de Lengua se le ocurrió la maravillosa idea de contar su experiencia perdiéndose en el aeropuerto y perdiendo el vuelo (buena onda). Y estoy feliz de verle, estoy tan feliz de verle por fin, de saber que es vida real y que es la casualidad más grande de mi vida, de mi vida, mi futuro todo o mi futuro nada, la casualidad que cierra el ciclo o empieza uno nuevo. Y de verdad tengo miedo. Odio, odio estar escribiendo esto, odio estar súper mega confundida, sintiéndome un pocoharto culpable y necesito que diosito resucitado me ayude a aclarar mi cabeza y decirme qué es lo correcto. O no, porque de verdad yo no creo, ni me arrepiento de nada porque arrepentirse es para hueones. En lo cuerdo más cuerdo de mi ser sé que no estoy haciendo nada malo pero quizás llenando un pequeño vacío que sentí la mayor parte de la vida, me gusta estar con ella y me gusta todo, me gusta abrazarla y mirarla y las cosas bonitas que pasan con cada segundo en que estamos juntas porque sé que nos hacemos efímeramente felices y eso es lo que importa, y (pucha si es que estás leyendo esto, disculpa) aunque yo no sea material de relación porque simplemente sé que no soy desde hace bastante ya, no quiero prometer cosas ni quiero hacer creer cosas ni quiero traicionar ni herir a nadie jamás. Sé que a él le debo lealtad, la lealtad de seguir jugando a la casita feliz, donde la casualidad de la vida fue encontrarnos, pequeñitos, asustados y solitarios, en el momento correcto en el lugar correcto, donde tuvimos que luchar para sobrevivir y estar juntos  cuando lo estemos nos casamos y somos felices para siempre en lo legal de la unión conyugal (todo suena tan ahueonao cuando uno lo deja de pensar y lo escribe, pero juro que no es así de perno como suena, es mucho más entretenido y confío que en dos meses y fracción lo voy a comprender y lo voy a escribir y todo va a ser más claro(espero)). 

Pero qué va a pasar si la aventura no funciona del todo bien, y si vuelvo arrastrándome y ya nadie me necesite para ser su gasto de tiempo libre ni felicidad efímera ni me busque y me olvide? Qué va a pasar si elijo todo y luego momento playa y momento crucifijo diverso para mí? 

Si no tengo amor nada soy.


Posdata: Qué culpabilidad más grande no escribir esto en inglés y contarte todo y que me odies mucho porque quizás me merezco más odio que todo (...) y te quiero te quiero te quiero. Y por eso no te vas a enterar de nada más. 

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