viernes, 22 de agosto de 2014

este silencio contemplativo


Te estoy echando de menos desde lejos, por tí lo dí todo y lo haría quince veces más. Por tí mi cuerpo y alma, por tí comodidad y esperanza, a tí que me muestras cosas nuevas, yo te amo. A tí no puedo mentirte, no más de todo lo que me escondes con tu silencio frío y acciones turbias, decido todas las noches omitirlo todo, decido que tampoco te importa que lo haga. Somos felices aunque te olvidas de mí. Desesperadamente te prometo mi vida entera cada viernes, me cierro a las posibilidades porque eres seguridad. Te apoderas de mí, me gusta, aunque haya un mundo entre nosotros.

El tiempo pasa, mi realidad cambia, mi espacio y mi tiempo son otros; la miro: ella es marihuana, canciones pop y un perfume dulce que me gusta mucho. Se encuentra en los pliegues de mis ojos, se resbala entre mis mundos inseguros. Nos quisimos por un rato, pero querer me da mucho miedo, quiero tanto y no creo que la gente sepa cómo querer de la manera en que lo hago yo.

Nos miento. A tí te digo que fue una vez y que no significó nada, a ella le digo que no estoy preparada. No es una vez. No quiero ser de nadie, no es justo para mí. No es justo para mí pasar dos semanas diciéndole que necesita un tiempo para estar sola, un día ignorándola por completo, tres días diciendo que como amigas estamos mejor, esa noche buscando su cara borrosa y llevándola conmigo hasta el día siguiente. Le dije que la extrañaba y ella me creyó, y yo me creí, y al día siguiente le dije que no era verdad. Pero ella ya estaba arreglando las cosas con la persona que ama. Pienso que ahora tampoco es verdad, porque todos los días vuelvo y estoy contigo de la manera en que funciona el tú y yo, el amor seguro que está en la brecha de la inexistencia, mi amor perfecto, mi amor terrible. Me pregunto en momentos como éste si ella piensa en las mismas cosas, si ella piensa que no puede confiar en quien ama, que no puede amar correctamente, si piensa que yo soy ron puro, amargo y fome. Me afirmo a mí misma que tú estás haciendo cosas más importantes y más entretenidas. Y ella quizás también.

Pero cuando te ignoro la miro, y a veces pienso en cosas sin final. La miro de reojo cuando baja la cabeza, me río cuando busca mi apoyo, sé que me necesita, aunque sea por un rato, la toco con cuidado, la espero, me espera. Pienso invitarla a tomar, a fumar, decirle que la extraño y pedirle que se quede. Pienso pero no lo hago, porque casi la quiero (de maneras confusas de las que me voy a olvidar eventualmente), sé que está intentando hacer las cosas bien y no quiero boicotear su felicidad. Ojalá ella piense que yo también estoy feliz, ojalá a veces cuando me mira piense en canciones todavía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario